CreandoTuVida
                              una nueva forma de vivir                   
                                                                                                                                                                    
Emba
jada de Paz

Your Subtitle text
Picassa, escuela canina
Silvia Patrono entrevista a
Adriana Martinelli,
directora de Picassa, escuela canina


"Adriana Martinelli es una de las mejores amigas de los perros.  Ella los defiende del abuso que reciben, les busca hogares amorosos y les enseña a convivir de manera más armónica con sus dueños.  Adriana ama su trabajo y se nota en cada palabra su pasión por lo que hace.  Adriana Martinelli da y recibe amor."  S.P.


Adriana Martinelli con Homero, "puro amor"

¡Gracias, Adriana, en nombre de todos esos perros que tienen la gran suerte de cruzarse en tu camino! Silvia Patrono                                                      

Entrevista exclusiva para www.creandotuvida.com


Silvia Patrono-¿Recuerdas cuál fue tu primer mascota?

Adriana Martinelli- 
Mínimo, un gato rescatado de los techos y dos tortugas, Manuel y Paquina.  Los tuve desde los seis años y las tortugas me acompañaron hasta mi adolescencia y juventud. Fueron muy especiales, porque a pesar de haber tenido seis años, estuve a cargo de su crianza. Mi mayor entretenimiento era observar su comportamiento y enseñarles distintas cosas.

S.P.-¿Cómo surge la red de hogares de adopciones en  tránsito?
A.M.-
Villa la Angostura es un municipio eutanásico; es decir, que luego de capturar perros de la vía pública, pasado determinada cantidad de días les ponen una inyección para dormirlos, y así terminar con su vida.  Cansada de escuchar la polémica que esto generaba en distintas radios, pero era sólo eso, “polémica”, comencé a llamar a las radios anunciando los perros que tenían “fechas de vencimiento” para ser dormidos.  Logré  que se adoptaran todos. Haciendo esto, me contacto con otra persona que sintió la necesidad de hacer lo mismo.  Ella adoptó  una perrita de esa camada como “transitoria”, que finalmente quedó con ella (perrita que llamó “Huesos”.  A partir de ahí, con Carolina Cami hemos formado un hermoso equipo de trabajo, donde nos complementamos muy bien.


Adriana Martinelli en una caminata con sus "alumnos", los perros.

S.P. ¿Qué sucede una vez que  la perrera agarra un perro?
A.M.-
Éste tiene tres días para ser reclamado por su dueño. Si nadie los reclama, tienen 10 días para ser adoptados. Esto es en el caso que el perro no tenga chip. Hay un sistema de registro donde el dueño debe colocar un chip a su perro. Si el perro tiene chip, el veterinario municipal, llama a su dueño y se realiza el trámite para que lo retire, previo pago de la multa. Si el perro no tiene chip y el dueño lo reclama, debe chipearlo y pagar una multa mayor. Si no tiene chip y nadie lo reclama, corren los plazos que te conté.

S.P.-¿Cómo aporta la gente? ¿Cómo se acerca?
A.M.-
Cada vez es mayor la cantidad de gente que está atenta a los perros que tenemos en adopción, a los que están perdidos o a los que les estamos buscando dueños.  Nada sería posible si los diarios digitales y las radios no nos ayudaran como lo hacen. Ellos y mucha gente más nos ayudan de distintas maneras. Distintos veterinarios nos han ayudado con la atención y medicamentos de perros que lo necesitaban. Otras personas, en forma particular, nos donaron alimentos para cachorros y adultos, vacunas para las camadas de cachorros que tiraban en la calle, otros con mantas para abrigarlos, y lo más especial para mí, fue cuando una niña/adolescente de 13 años, alumna de mi escuela, me ayudó a cuidar a un grupo de cinco cachorras cuando yo no estaba y todos los días iba con distintas amigas. No sólo las alimentaron, las limpiaron y las vigilaban, sino que era un placer llegar a la escuela y verlas a todas juntas corriendo sin parar como niños (cachorritas y adolescentes).  Azul (ver foto), esta gran niña, rescató a “Mini”, del grupo de los primeros perros del cañil que nos llevó a formar la red de trabajo actual, y Mini salió de la perrera a realizar exhibiciones de agility en la escuela canina.


Azul con "Mini"

S.P.-Es maravilloso ver como la gente da no sólo amor sino creatividad.
A.M.-
Es verdad.  Hay personas que nos dan ideas, entre ellas hemos armado alcancías contando lo que hacemos.  Las pondremos en los próximos días en los comercios más recurridos del pueblo. Aspiramos a poder pagar a los veterinarios sus servicios, a comprar comida, a imprimir los afiches con las fotos de los perros, etc.

S.P.-¿Puedes contarnos sobre Picassa y los servicios que ofrece?
A.M.-
Picassa es la primer escuela canina en la Patagonia Argentina. Es un hermoso lugar pensado para nuestros perros, donde son ellos los protagonistas. Aquí enseñamos a los perros buenos modales para que sus dueños disfruten al cien por ciento de ellos, y sobre todo, educamos a sus dueños para que sean quienes continúen con esa tarea. En la escuela se trabaja todo lo referente a la conducta y educación de nuestros perros. Se trabaja sobre distintos problemas de comportamiento, entre los que podemos mencionar, sumisión extrema, agresión hacia perros o personas, hacia sus propios dueños, miedos a determinados objetos o situaciones, fobias, etc. Se realizan adiestramientos de obediencia, individuales y grupales. Lo importante aquí es que trabajamos con los dueños dentro y fuera de su hogar. Tenemos grupos de cachorros de 2 a 4 meses de edad, donde se enseña a los dueños a “enseñar” desde chiquitos a sus perros, en una etapa tan importante como ésa.

S.P ¿Qué son los grupos de socialización?
A.M.-
Son grupos con varios perros, donde se trabaja en equipo. Este grupo varía según la edad o comportamiento del “alumno”.  Por ejemplo, en el grupo de cachorros de 2 a 4 meses, sociabilizan entre ellos mismos y se agregan perros adultos equilibrados. Así aprenden a conocerse olfateándose, a jugar, a dejar de morderse cuando el otro lo pide y a no atacar.  Me resulta difícil explicarlo para que sea claro, pero debemos tener en cuenta que los problemas de conducta en los perros comienzan cuando intervenimos nosotros. Si los perros vivieran en forma salvaje, los cachorros juegan a la “lucha” entre ellos, manera en la que aprenden a defenderse, y es su madre, quien les pone el límite cuando uno se excede, aprendiendo así a inhibir la mordida cuando su hermanito mostró signos de sumisión o derrota. Cuando adquirimos un cachorro a los dos meses de edad, recién comienza esta etapa que denominamos de “socialización”. Su madre canina no puede continuar enseñándoles y nosotros, por falta de información, no continuamos con esta importantísima tarea. Al contrario, les enseñamos a morder y agredir sin darnos cuenta de las consecuencias cuando sean perros adultos. En el grupo de socialización de cachorros se enseña a sus dueños a realizar estas tareas, socialización entre otros perros, y distintos animales, socialización con ruidos, autos, con toda situación de la vida real. Es la edad donde deben exponerse a lo cotidiano y no aislarse.  A su vez se les enseña a los dueños a educar a los cachorros en sus costumbres sanitarias y a no romper todo lo que encuentre en su camino, haciendo un poquito más llano este camino.

S.P.-¿Y qué sucede con los perros adultos?
A.M.-
También hay grupos de socialización para perros adultos donde cada dueño va con su perro y se les enseña obediencia grupal. El objetivo es que los perros no se ataquen y puedan presentarse debidamente e invitarse a jugar o ignorarse, pero sin agresión. Para los que ya aprendieron estas técnicas, estamos comenzando con una salida a la montaña en forma mensual, donde disfrutamos de una hermosa excursión, con un guía que nos acompaña. Además de conectarnos con la naturaleza, lo hacemos con nuestras mascotas. Llegando siempre a un río o laguna donde pueden jugar y nadar sueltos. Una hermosa experiencia donde reforzamos todo lo aprendido.  Organizamos también  actividades deportivas. Entre las que podemos mencionar, a los grupos de caminatas, ejercicio en la caminadora y la más apasionante es la práctica del Agility.

S.P.-¿Cómo es una práctica de Agility?
A.M.-
Es una actividad donde se forma un equipo muy unido, perro-dueño, donde deben sortearse distintos obstáculos en un orden establecido. Se practica siempre jugando, haciendo que nuestro perro disfrute de esta actividad, y sobre todo, que lo disfrute junto a su dueño. Pero mientras jugamos, hacemos obediencia, casi sin darnos cuenta. ¡¡Ayuda a solucionar muchos problemas de conducta y ayuda también a los dueños!!


Adriana Martinelli en una demostración de AGILITY

S.P.-¿Cuál es la característica más acentuada de tu escuela?
A.M.-
Lo que destacamos de la escuela es la manera en que se trabaja. Todo está basado en el juego. Incluso hasta el perro más agresivo se divierte y así se consiguen grandes cambios.  Me enorgullezco viendo que mis alumnos llegan felices y que les cuesta irse. Eso no lo cambio por nada.

S.P.- Parece que disfrutas de este juego tanto como los animales.
A.M.-
Sí, es así. Si tengo que describirlo desde el corazón, te digo que es una tarea apasionante. Disfruto viendo lo que son capaces de hacer nuestros perros, disfruto la conexión que genera esta actividad, y disfruto viendo como hasta el más desobediente se concentra en lo que su dueño pide. El secreto….. es el juego.

S.P-¿Cuál es la parte de tu trabajo que más te gratifica o gusta hacer?
A.M.-
¡¡¡Absolutamente todo!!! Trabajo con perros, eso es lo gratificante. No te voy a mentir, hay casos muy difíciles o estresantes, pero cada caso y cada perro es especial, son distintos entre sí, y son distintos desafíos. De todos aprendo algo. No te puedo explicar con palabras lo que siento cuando veo los avances de mis alumnos. Por supuesto, que hay casos en los que uno debe poner más empeño, buscar la vuelta, hay perros a los que les cuesta mucho más “entender lo que pedimos”. Cuando consigo despertar la curiosidad del perro, cuando encontré algo que le gusta mucho y todos ignoraban, ahí es cuando sé que generamos la conexión necesaria para logar los cambios.

S.P.-Has trabajado en un zoológico, ¿Cuál era tu actividad específica?
A.M-
Sí, trabaje en un zoológico.  Estaba en el sector tortugas. Las observé toda mi vida y leí la poca bibliografía que había disponible de muy pequeña.  

S.P.-¿Qué diferencia existe entre tu trabajo con animales en el zoológico y en Picassa?
A.M.-
Los perros que vienen a la escuela, tienen dueño y cada uno de ellos tanto perro como dueño tienen  una realidad distinta. Se trabaja mucho sobre el perro, pero mucho más sobre el o los dueños. Los resultados son siempre muy gratificantes.

S.P.- ¿Qué consejo les darías a aquellas personas cuyas mascotas tienen algún problema de conducta y como consecuencia de ello se sienten frustradas o están pensando en abandonar a sus mascotas?
A. M.-
Les diría que TODO PROBLEMA DE CONDUCTA SE SOLUCIONA, sólo hay que saber pedir ayuda y tener ganas de cambiar algunos detalles. El perro que vive con nosotros, no sabe defenderse naturalmente una vez que está abandonado, muchas veces no puede sobrevivir sin nuestra ayuda. Desde que nació pertenece a una familia y van perdiendo la  capacidad de subsistencia por sí mismos. Tener un perro como cualquier otra mascota es una responsabilidad desde el día que tomamos la decisión, hasta el día que muera naturalmente. Debemos afrontar los problemas que se nos presenten. Hoy en día hay muchos profesionales de la conducta canina.

S.P.-Imagino que debes de tener muchas historias movilizadoras, ¿puedes compartir una con nosotros?
A.M.-
Sí, distintos tipos de historias. Dentro de las de adiestramiento hay muchos casos en que los perros mordían a sus dueños y en sólo una o dos sesiones los perros cambiaron completamente esa conducta y hoy sus dueños volvieron a confiar y sentir el amor que tenían por ellos. Eso es muy gratificante. Lamentablemente en los comienzos, cuando gruñen y quieren morder o se apropian de todo a su alrededor no puedo filmarlos, porque sería muy bueno poder mostrar el contraste. Con las historias de adopciones hay varios casos que fueron muy fuertes, te cuento los dos que más me movilizaron. “Blanquito”, un dogo blanco que fue capturado por la perrera junto a una hembra “Blanquita”. Como tenían signos de mucho maltrato y decían que eran muy agresivos, no  los ofrecían en adopción como dice la ordenanza, con lo cual irían a eutanasia.


"Blanquito" antes de ser rescatado

Yo todos los días, iba a la perrera por mi cuenta y sacaba a caminar a los perros que estaban ahí. La hembra tenía un tumor grande como una naranja, y sabíamos que no tendría muchas posibilidades de curarse y de hecho, murió en ese lugar. Pero Blanquito, el “perro tan bravo”, se me paraba en dos patas, me apoyaba su cabecita en mi hombro y me lamía la cara mientras movía su cola, con una expresión de desaliento y amor al mismo tiempo. Lloré mucho por la injusticia que se iba a cometer, prejuzgar a un perro por su raza o sus marcas… entonces hablé en el Tribunal de Faltas para que le dieran la misma oportunidad que a los otros y yo le buscara un lugar apropiado, donde no hayas niños y con un dueño que estuviera dispuesto a educarlo. Esto sólo porque tenía muy feas marcas en su cuerpo, y no sabíamos cual sería su carácter cuando se rehabilitara, no podíamos dárselo a cualquiera. Finalmente  decidieron publicarlo para darlo en adopción, pero el tiempo ya había corrido y sólo tenía cuatro días. Los locutores de las radios y los que leían el diario lloraban cuando leían lo que escribía por él. Una hora antes de vencido su plazo de vida, me llaman para decirme que lo habían adoptado, y por supuesto, volvía llorar.  Hoy Blanquito se llama Malón, ya no tiene cicatrices en su cuerpo, y tampoco se le ven las costillas. Es un perro muy tranquilo y sociable, que practica ejercicio en forma diaria.  Lo visito bastante seguido y responde a mi “Blanquito”.  Salta, juega y me acompaña hasta la vereda, pero vuelve feliz con su dueño.  ¡¡No puedo dejar de emocionarme cada vez que lo veo!!


"Blanquito" en el presente recibiendo amor incondicional de su dueño.

S.P.-¿Quién y porque lo adoptó cuando todo parecía en contra?
A.M.-
Un muchacho que leyó la nota en el diario digital de la localidad, donde escribí sobre “Blanquito”, pidiendo por alguien que tuviera campo y supiera educar a un perro de “raza fuerte”, lo adoptó sin conocerlo, sólo lo que yo había contado sobre él le bastó para quererlo. Lo iba a cuidar en su casa del pueblo (no en el campo) hasta que el perro se rehabilitara, pero fue tan dócil, que vive en el pueblo, rodeado de gente y perros, siendo un perro muy agradecido.

S.P.-¿Si alguien desea contactarse contigo para adoptar un perro o consultar tus servicios dónde puede ubicarte?
A.M.-
Estoy en Villa la Angostura, provincia de Neuquén. Si andan por ahí pueden visitar a la escuela Canina Picassa.  Si son de otro lugar pueden ingresar a www.escuelapicassa.com.ar y contactarse conmigo, dentro de la web están todos los datos. Ahí mismo pueden ingresar al blog de mascotas de Villa la Angostura, donde publicamos todos los perros que tenemos en adopción, o que estamos buscando su paradero (www.mascotasvla.blogspot.com) y dentro del blogspot de batuque podrán conocer algunas historias más (www.hogarbatuque.blogspot.com)


La Historia de "Lobito"
Otra historia muy especial fue la de Lobito. Una mezcla de siberiano atrapado por la perrera. Nadie lo reclamó y sus días empezaron a transcurrir . Todos los días lo llevaba junto a otros perros a la escuela donde caminaban, iban al lago y salían del encierro.
Era muy, muy viejito y con un lindo temperamento. Nadie lo quería por ser viejo. Compartió muchos días conmigo y comenzó a ayudarme en la tarea de rehabilitar a una perra salvaje, “Reina”, que tenía pánico a la gente y huía porque había tenido muy malas experiencias. Lobito me ayudó a mantenerla cerca, compartieron cañiles (el lugar donde dormían en la perrera) y luego de enseñar a Lobito a subir al auto (porque le tenía miedo), él me ayudó a subir a Reina y juntos aprendieron en la escuela a entrar a una vivienda sin miedo (ambos lo tenían).  Lo que Lobito hacía, Reina repetía. Lo adoptamos transitoriamente para poder continuar con la rehabilitación de Reina y junto a Picassa (otra de mis perras) hicieron el trabajo restante. De a poco Reina pasó a ser mi sombra, y se rozaba a mis piernas. Hoy está en una familia, donde continúan con esta tarea.
Lobito fue finalmente adoptado por una persona que lo vio en la calle con una pechera que decía, “¿Me adoptas?”, pero Lobito se escapaba cada vez que podía y venía a la escuela. Un día se escapó y en la escuela no había nadie. No lo vimos por un mes, y de pronto nos encontramos en la calle. La alegría fue mutua. Hice todo para que se fuera, pero él no lo hizo. Por suerte, porque al otro día casi muere con sus problemas de vejez y un veterinario me ayudó a salvarlo. Desde ese día, Lobito pasó a ser el perro de la escuela.



"Lobito", Santiago y Carmela

En febrero de este año, desfiló en la fiesta de los jardines de esta localidad y apareció una señora diciendo que era de ella. Pero Lobito eligió otra vez. Ahora me ayuda a recuperar muchos perros, es mi mano derecha.Siempre me dicen “Que suerte tuvo Lobito”, y seguiré contestando lo mismo; “la suerte fue mía”. Adriana Martinelli

Volver Inicio >>>
Volver a Amor Incondicional (Más historias sobre mascotas) >>>
Volver a reportajes >>>

Website Builder