CreandoTuVida
                              una nueva forma de vivir                   
                                                                                                                                                                    
Emba
jada de Paz

Your Subtitle text
COMO PROCESAR MUERTE
HISTORIAS REALES INSPIRADORAS

Queridos miembros,
si tienen una *historia real e inspiradora y desean compartir esa experiencia única y movilizadora , CreandoTuVida   les ofrece este espacio para publicarla y así otras personas pueden inspirarse al leer vuestro relato.  Siéntanse  libres de cambiar nombres y lugares si desean  mantener el anonimato.  Lo que cuenta es la vivencia.
   Silvia Patrono
- Embajadora de Paz
(*No todas las historias serán publicadas.) 

El contenido de este sitio no pretende reemplazar o sustituir los cuidados o sugerencias médicas.  Si estás en tratamiento sobre algún desorden físico o emocional, en psicoterapia, tienes convulsiones o sufres de cualquier otra enfermedad, sugerimos que consultes a tu médico o terapeuta y obtengas consejos de dichos especialistas antes de utilizar cualquier información que se presente en CreandoTu Vida.com.  CreandoTu Vida.com  no se hace responsable en absoluto del uso inapropiado de la información que su sitio provee.

__________________________________________________________

No surgen en mí ningún inconveniente para contarlo persona a persona, pero sí  Se me  está dificultando poner por escrito mi historia. No sé por dónde empezar ni sobre quién contar. Hubo partidas abruptas y partidas en las que todos en la familia tuvimos la oportunidad de despedirnos. Voy a aclarar, que  Mencionaré a dos Seres que ya no están y forman parte de mi familia, ambos con el mismo nombre: Patricio, (como mi abuelo paterno). Uno el hijo mayor de mi hermana y el otro el hijo menor (en esos momentos) de mi hermano. A ambos los voy a nombrar como los llamábamos, Patricio o Patri al hijo de mi hermana y Patricito al hijo de mi hermano.



Patricito era un pequeño Gran Ser de tres años, un revoltoso que nos marcó con su alegría. Él participó intensamente vivamente en su corta estadía entre nosotros, dejando una huella de intensa Luz y Amor, en todos. Se fue jugando cuando se encontraba a la orilla de una vereda, mientras otros niños cruzaban la calle y el automóvil que produjo su partida los esquivaba. Con su partida quedó su espacio vacío en cada uno de nuestros corazones.

Siete años después, otra partida repentina, otro accidente de auto, mi padre, partió sin llegar a despedirse, quien fuera el puntal de la familia, el que reunía, el esposo amoroso y diligente, el padre protector, el abuelo compañero y cómplice de aventuras.  Otro vacío en nuestros corazones.

Cinco años después, estando ya lejos de mi lugar de origen (junto a mis hijos y mi ex esposo), recibo una llamada telefónica, de Patricio, este joven de 21 años, mi ahijado, mi casi hijo, que me dice: Hola tía … tengo cáncer… Patricio dejó el teléfono al decirme esto y lo retomó su papá, quien terminó de contarme sobre su enfermedad. Era irreversible.  Podía tener quizá hasta cinco años de vida con los tratamientos, no más. En su caso fueron menos. Patricio partió a sus 23 años.



En ese tiempo yo no tenía los conocimientos que tengo ahora sobre la vida y la muerte, sin embargo, como siempre, dejé que mi corazón me guiara.  Había mucho Amor entre nosotros, teníamos muy buen diálogo, esto no descarta que no siempre estábamos de acuerdo, pero … el Amor era más grande y estábamos muy unidos.  Siempre sentí como que teníamos acuerdos pre-establecidos.

Nos comunicábamos con Patricio en forma permanente por teléfono.  En un primer encuentro personal cuando hablamos,  recuerdo que le dije, “Patri, sentí tu corazón, cuando te sientas triste.  Tocá tu corazón y quiero que sepas, que yo voy a hacer lo mismo porque por el corazón estamos unidos.”



Patricio recorrió en esos casi dos años todo lugar que le recomendaron, él buscó e hizo todo lo que estuvo a su alcance.  No quería irse.  Lo que más sentía de la muerte era y lo decía, “Me van a olvidar, no quiero que me olviden.” Renegó, se enojó, se calmó, y comprendió que debía vivir cada momento.  Podría decir que sufrió su transformación como la crisálida. Todos estuvimos en una u otra forma acompañando a Patri, sus padres, sus hermanos, su novia, mi mamá, sus amigos …

Cuando comenzó el último tramo de su partida, nos turnábamos para su cuidado, sus padres, su novia y yo; aunque no me separé de su lado, estando cerca siempre.
Respeté sus silencios, aunque me parecían eternos y helados.  Si él quería hablar, hablábamos, y por esos momentos ya no hablaba de su enfermedad, implícitamente la estábamos dejando ser.

Cuando sus convulsiones fueron más fuertes, aumentaron la medicación para evitarle más sufrimiento (dicho por los médicos). Si bien cada uno oraba y rezaba con lo que sabía y podía, esta vez sentí que debíamos hacerlo juntos y así se lo hice saber a mi hermana y cuñado, todos nos unimos en esto.



Aunque Patricio estaba dormido (clínicamente), yo le hablaba a su oído, le decía todo lo que él representó en mi vida,  que todo estaba bien, la importancia de su vida en esta encarnación, que su viaje no terminaba acá. No me cansé de repetirle cuánto lo amaba. Muchas veces abrió con dificultad sus ojos y me miró fijamente, esas miradas bastaban para que yo supiese que él me escuchaba, que él sentía. Los últimos días Patricio estuvo acompañado en sus preparativos para su viaje eterno y sé que en este lado, se hizo desde el Amor lo que cada uno permitió que sea, lo mejor para él.
Stella Maris D. – Neuquén, Argentina
 
______________________________________________________________
Te recomendamos que leas:

Historias reales sobre animales >>

Si deseas enviarnos tu historia real haz click aquí >>>
Volver a Inicio >>>
Más Historias Reales e Inspiradoras >>>
Website Builder