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Reportaje Charly Alberti
El periodista e investigador, Brad Hunter, entrevista a ...

Charly Alberti...

... y hablan sobre el medio ambiente, la energía, la conciencia ecológica y el rol de la juventud, entre otras tantas cosas.

THE CLIMATE PROJECT

The Climate Project es un movimiento creado por el ex vicepresidente de los EE.UU., Al Gore, para concientizar a los ciudadanos y a los gobiernos del mundo sobre la crisis del calentamiento global que se cierne sobre la Tierra. El Proyecto comenzó su andadura en 2006, en Nashville, Tennessee. Tras su éxito en los EE.UU. se incorporaron Australia, Reino Unido, Canadá, España e India, entre otros. Argentina es el primer país de Latinoamérica en unirse al proyecto.
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Al Gore, fundador del proyecto y máximo líder de opinión pública en temas relacionados con el cambio climático, ha obtenido un gran reconocimiento mundial por su implicación personal en este proyecto. Entre los premios que ha recibido destacan el Premio Nobel de la Paz 2007, el Premio Príncipe de Asturias 2007 y dos premios Oscar que la Academia de Cine de los EE.UU. le concedió por su documental  “Una Verdad Incómoda”.

El trabajo de difusión realizado por The Climate Project (TCP) a nivel internacional está logrando involucrar a la sociedad sobre el problema del calentamiento global y la necesidad de modificar nuestros hábitos de vida. Un cambio tanto a nivel individual como social, que suponga la base de un desarrollo sostenible en todo el p
laneta. Una de las principales tareas de The Climate Project Argentina será la prestación de servicios de planificación, coordinación y logística para las presentaciones que realizarán los miembros de la comunidad TCP con el objetivo de educar y concientizar a los ciudadanos sobre la crisis climática e informando sobre las potenciales soluciones en pos de preservar el equilibrio climático del que depende nuestro planeta.

REPORTAJE
Brad Hunter - La pregunta obligada que se hacen todos los que de alguna manera te asocian solamente al Rock ‘n Roll: ¿Cómo Charly Alberti se involucra en la ecología?
Charly Alberti-
En realidad esto no es una novedad. Hace muchos años que tengo una ideología “verde”; tal vez fui el primer músico en acercarme a Greenpeace cuando la fundación desembarcó en la Argentina.  Por aquellos años mi actividad en Soda Stereo no me permitió tener un compromiso tan activo como me hubiese gustado.  De todos modos en ese momento todavía la crisis ecológica no era tan difundida como lo es ahora y mucho menos en Latinoamérica, por lo que cuando uno hablaba de eso no le prestaban demasiada atención.  le daban demasiada bola.

Brad Hunter - Cuéntanos cómo se dio tu acercamiento con la Organización del ex vice presidente de los Estados Unidos, Al Gore y el Proyecto Cambio Climático.
Ch. A.- 
La película de Al Gore  “Una Verdad Incómoda”  me pareció que tenía un título que refleja a la perfección la actitud que adopta la gente frente al problema.  Las personas no quieren ver la gravedad del problema,  todo lo que atenta a su futuro los termina incomodando a tal punto que llegan a negar la problemática.  Debemos conocer lo que pasa para así ver qué se puede hacer desde su lugar de responsabilidad y poder actuar.  Un día, un amigo que trabaja en la embajada norteamericana, se comunicó conmigo para decirme que la organización que lidera Al Gore estaba comenzando a fijar su atención en Latinoamérica y que deseaban tomar contacto con personas relevantes que fueran una especie de embajadores y voceros de su trabajo.  Fue así como me contacté con ellos y en un viaje a la Cumbre de Directores de la Fundación Cambio Climático, en Nashville, Tennessee, Estados Unidos conocí a Al Gore.  Me invitaron a formar parte del Board de la organización en la Argentina y naturalmente terminé siendo una especie de vocero y difusor en Latinoamérica de lo que el proyecto representa.  La foto que me sacaron con Al Gore ya dio la vuelta por todos los medios de Latinoamérica, algo que demuestra el impacto que se genera cuando una persona reconocida se adhiere a una causa en defens
a de algo tan importante como el cambio climático.


Al Gore y Charly Alberti

B. H.- ¿Cuáles son tus planes en relación con el compromiso y la aplicación de todo este cambio verde en tu vida personal?
Ch. A.-
Al comenzar a proyectar un lugar propio rodeado de naturaleza en la Patagonia pude desarrollar un rol mucho más activo en la preservación medioambiental.  Una vez que tomé contacto real con algo tan increíble como el bosque patagónico necesité retribuirle algo con acciones concretas focalizadas en su conservación.  Así fue como me contacté con la gente de Parques Nacionales, donde me encontré con gente excelente. Mi objetivo fue ofrecerles la utilización de mi imagen para generar una serie de comunicaciones para ayudar en la concientización. Y paralelamente ayudarlos en temas como por ejemplo branding, relación con las marcas, rediseño de campañas, etcétera.  En esta etapa conté con el gran aporte de Roy García y su empresa Rock Instrument Bureau, quienes hicieron un trabajo
increíble.

B. H.- ¿Esta campaña dónde se vio?
Ch. A.-
Por el momento sólo pusimos el spot que será para TV en Internet (www.youtube.com/charlyalberti).  El resto quedó a la espera de un presupuesto por parte de la Secretaría de Turismo y de Improtur.

B. H.- En lo personal creo que sos un buen referente en lo que se refiere a conciencia ecológica frente a una juventud a la que parece importarle sólo la cerveza y el cigarrillo.  ¿Qué pensás al respecto?
Ch. A.-
No creo que sea tan así, les importa más de lo que parece.  El problema es que no saben qué hacer realmente para ayudar.  Creo que hace falta alguien que los guíe en su inquietud y les diga cómo colaborar. Una de las ideas que tengo en mente es trabajar con los productores de espectáculos de música para que ell
os nos ayuden a generar conciencia en los recitales y espectáculos en general.  La idea es hacer las cosas.
Queremos que la gente se sume y colabore y esto no es muy difícil, solamente hay que difundir el mensaje y enseñar lo que hay que hacer.

B. H.-  Creo Charly, que con este acercamiento al tema te interiorizaste mucho en relación a lo que pasa en términos climáticos…
Ch. A.- Sí, definitivamente aprendí mucho y por momentos me doy cuenta de que sé más de lo que me gustaría saber.  De todas formas, hoy por hoy le dedico el 50% de mi tiempo a estos temas.  Leo y me reúno con la mayor cantidad de gente posible para saber cada día más, para saber de lo que hablo.

B. H.- ¿Qué pensás que se debería hacer como medida urgente en nuestro país?
Ch. A.-
Con la fundación tenemos dos líneas muy claras al respecto.  Una es concientizar a las personas y otra es utilizar el poder de acceso que permite el ser reconocido, como el que posee Al Gore y yo mismo, para acceder a los políticos y gente influyente.  Actualmente estoy focalizado en ese objetivo.

B. H.- ¿Te escuchan?
Ch. A.-
La mayoría tiene la data, no del todo completa, pero saben y conocen la importancia del tema.  De Narváez sabe y colabora, Nacha Guevara está muy interesada en saber y me pidió que le cuente todo lo que pueda al respecto.  En el gobierno de Scioli están poniendo en marcha muchas iniciativas interesantes.  Jorge Telerman está muy al tanto. Los otros días estuve cuatro horas en el Senado hablando con diferentes personas sobre estos temas.  Quiero saber qué tanto saben y en qué se los puede ayudar.  En definitiv a, el tema está instaurado, lo que falta es que se integre en la agenda política como un plan de acción concreta.  Por otro lado conozco provincias que tienen políticas excelentes en estos temas, tales como por ejemplo en Chubut, con Das Neves y su ministro de Medio Ambiente, Juan Garitano.  En el caso de Río Negro hay gente en el gobierno actual interesada en comenzar a hacer algo en serio, tal es el caso de Marcial Peralta.  También el senador Pichetto tiene muchas ganas de emprender proyectos en esta línea. De todas maneras estos son sólo los que conozco, sin duda aún me falta mucho por ver.

B. H.-  Volviendo a la primera línea de trabajo. ¿Qué se puede hacer desde la gente común, el ciudadano?
Ch. A.-
Sin volver a la edad de piedra podemos retomar viejas costumbres pérdidas de consumo y utilización de lo que podríamos denominar ecología casera.  La idea es volver, por ejemplo, a cuando los productos que se adquirían no tenían tanto blister y packaging que sólo sirve para su exposición práctica en un supermercado y que sólo cumple con la función de proteger el contenido y que, cuando llegamos a casa, se convierte en un desperdicio que termina en el medio ambiente y no se recicla.  Desde el cuidado de la utilización del agua hasta la conciencia de compra es parte de la responsabilidad de las personas.  Estamos viviendo es una extrema comodidad que es irreal y produce mucha basura.  La era moderna sobredimensionó la propuesta y la diversificación.  La crisis está llevando a muchas empresas y marcas a fundirse;  tenés el caso de terminales automotrices norteamericanas que desaparecieron por ser productoras de vehículos poco prácticos en el sentido de lo que el mundo realmente necesita.  Propuestas que no responden a los parámetros de consumo y la crisis castigó la política de industrialización p
oco práctica de los americanos.  Los japoneses y los europeos se adelantaron en tecnología y practicidad.



B. H.- ¿Cómo hace un ciudadano que reclama a las grandes petroleras pensar en verde y lo único que obtiene son negativas, contaminación y políticas que priorizan la utilización de combustibles fósiles?
Ch. A.-
Lo que más m
e atrajo al meterme en este tema es justamente lo referido a energías renovables, a tal punto que me involucré con la Cámara Argentina de Energías Renovables y también estoy creando mi propia fundación, que tiene como uno de sus objetivos generar acciones concretas.  Una de las cosas que me propuse es unir las energías renovables con los más pobres, ya que es a ellos a los que más los afecta el sistema actual del comercio de energía. Soy consciente de que es una tarea muy difícil, casi maratónica, pero tengo fe en que con mucho trabajo y buenas ideas algo puedo lograr.

B. H.- ¿Esto para realizar a la par de la propuesta de Al Gore?
Ch. A.-
Así es, el proyecto de Al Gore tiene como objetivo principal concientizar sobre el cambio climático. Mi fundación tendrá otros objetivos.

B. H.-  Algunas personas creen que detrás de fundaciones como la de Al Gore hay un gran negocio relacionado con las energías. ¿Cómo es esto?
Ch. A.-
La verdad es que, antes de involucrarm
e con la fundación, cuando me hicieron este comentario por primera vez, me quedé pensando.  Quizá yo era demasiado incrédulo y detrás había otra cosa.  Finalmente, cuando viajé a Nashville, los conocí, pude ver el panorama completo y me di cuenta de un par de cosas.  Por un lado que la fundación no tiene interés económico sobre ninguno de estos temas.  Allí dentro existen personas muy valiosas y de tremenda buena voluntad que sólo buscan que las cosas cambien para bien del planeta.  Por otro lado -y quizá sea lo más importante en referencia a esto-, es que sí hay un gran negocio esperando y que sólo falta que se tome la decisión de comenzarlo seriamente.  Me refiero al negocio de las energías renovables, donde países como la Argentina pueden jugar un papel preponderante en el mapa mundial, no sólo por su geografía, sino principalmente por su capacidad humana y creativa. El mundo necesita que cambiemos la forma de consumir energía.  El sistema actual está demostrado que no sirve. Que nos lleva indefectiblemente a una catástrofe planetaria donde nadie se salva.  Ni el más rico y ni el más pobre. Por eso es imperante que el modelo cambie;  y es aquí donde empresas como las petroleras juegan un papel fundamental, ya que son ellas las que pueden hacer de este cambio un gran negocio, tanto para ellas como para el resto del mundo. A diferencia de lo que dicen algunos fundamentalistas ecológicos, yo no pretendo que las petroleras se fundan, por el contrario, son ellas las que tienen la economía para realizar el cambio.  Lo importante es que reorienten el negocio hacia otro tipo de energías.  Podrían ganar muchísimo dinero si toman el control de cualquier otro tipo de energías, tales como la fabricación de paneles solares o dispositivos eólicos.

B. H.-  Si esta tecnología está disponible y no se explota, aún pudiendo hacerlo las petroleras, ¿qué es lo que frena la evolución? ¿Hay un freno a la evolución ecológica? ¿Por qué no llega esta revolución a concretarse?
Ch. A.-
Yo escucho mucho hablar de socialismo del siglo XXI y la visión del socialismo que proponen los políticos es una visión fuera de contexto de lo que el mundo hoy necesita.  El real socialismo del Siglo XXI es la democratización de la energía.  La idea se basa en que las personas sean los dueños de una parte en la generación, utilización y negociación de la energía.  Es un plan difícil de concretar, pero si se logra sería realmente una de las verdaderas “revoluciones” de nuestra historia.  Esto se basa en tener una ciudad con una red eléctrica inteligente en la cual el ciudadano pueda producir su energía y negociar el sobrante con el sistema.  Si tu hogar es una planta productora de energía y posee una capacidad determinada de generar “X” cantidad de kilowatts, y tu consumo a fin de mes es menor a lo producido, tenés la capacidad de negociar tu sobrante energético con la red.  Una fábrica, por lo contrario, que no posee la capacidad de producir lo que consume, adquiere tu sobrante y vos hacés tu propio negocio.  Esto no es algo del futuro, es algo que ya se está comenzando a aplicar en varios lugares del mundo exitosamente.

B. H.-¿ Crees que las grandes corporaciones estarían dispuestas a ceder?
Ch. A.-
Nadie te va a instalar un generador gratis.  Las corporaciones pueden manejar el sistema, el mantenimiento, etc.  Es cuestión de cambiar la forma de ver el negocio y tener la valentía de realizar el cambio.  A nosotros los músicos, con la era de la internet y los nuevos sistemas de archivos de audio, el negocio nos cambió.  Antes se vendían discos enteros, ahora los temas se venden de a uno y el negocio se adaptó a la nueva realidad.  Lo mismo podría hacerse con la energía.  El gran cambio del planeta está en manos de las empresas de energía, si las mismas están dispuestas a hacerlo podrían ser las salvadoras del planeta. Hoy, en algún punto, están siendo las asesinas.  Tengo la esperanza de que cambien su esquema de negocio. Lo que deben hacer es mutar hacia una nueva forma de manejo de la energía. Algo que sea productivo para ellas y para el planeta en su conjunto. Por otro lado está comprobado que el cambio a nuevas formas de energía produciría una gran cantidad de nuevos puestos de trabajo, por lo que también es importante tratar de lograrlo por ese tema.

B. H.- ¿Argentina frente al panorama energético?
Ch. A.-
Nuestro país, al no avanzar en muchos aspectos referentes a la tecnología, no tiene que producir grandes transformaciones para cambiar. Existen muchas regiones a las cuales aún no les ha llegado la energía eléctrica, por lo que avanzar en este aspecto es más sencillo. Es mucho más costoso rehacer algo que generarlo de cero.  De todas formas, en nuestro país hay un grupo de gente con muchas ganas y buenas experiencias que están haciendo cosas importantes. Desde hace años que existen campos que ya producen biocombustibles para autoabastecer sus necesidades productivas.  Hay mucho por hacer y todo empieza a partir de personas que proponen cambiar. Yo soy una de ellas.

“Nota Publicada en la Revista El Planeta Urbano Sección Planeta-X”

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