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Video & entrevista Emilio Scotto
Emilio Scotto y el Poder de un Sueño...


Emilio Scotto y el Poder de un Sueño

Estar en rueda de amigos conversando con Emilio Scotto es  no sólo un placer sino un privilegio.  Escucharlo a Emilio Scotto es como si nuestros ojos e imaginación emprendieran por un rato ese maravilloso viaje que lo llevó  a recorrer el mundo durante diez años consecutivos. 

Su historia comenzó a los 8 años de edad cuando le dijo a su madre “Quiero recorrer el mundo y crear un camino que una a todos los países.”   Su mamá simplemente sonrió. 

A los treinta años Emilio retoma su sueño y emprende una aventura de vida.   Nadie ha visto, escuchado o  probado  tanto de este planeta como él.  Su record imbatible en el libro Guinness  atestigua lo difícil y complicado que su objetivo fue.  Escucharlo nos recuerda que nosotros también tenemos sueños, nos aproxima a lo que deseamos hacer pero postergamos, o no nos atrevemos a realizar, o creemos que es imposible o poco importante. 
Emilio Scotto, sus fotos, su libro y sus historias inspiran a vivir y nos recuerdan que se puede no sólo soñar sino cumplir lo que uno añora.  Este video muestra a un aventurero: a un soñador en plena carrera.   
Emilio Scotto y su mujer Monica Pino

Emilio Scotto y el Poder de un Sueño (en español)

Emilio Scotto and The Power of a Dream (in English)

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 CreandoTuVida entrevista a ...

EMILIO SCOTTO, considerado entre uno de los 40 exploradores más importantes de la historia, comparado a Marco Polo, Colón, Magallanes y Neil Armstrong.


Creando Tu Vida-  ¿Qué  soñabas ser cuando eras un niño?
Emilio Scotto-
Cuando niño tenía el pelo colorado, así que era el blanco de la
s burlas.  ¡Pelirrojo, pimentón, cabeza de fósforo, fideos con Kétchup, zanahoria… eran algunos de los sobrenombres que me gritaban por la calle. También tenía pecas, así que me decían que había tomado sol con colador. La gente me aseguraba que nunca iba a llegar a nada. Mientras tanto yo miraba el cielo y decía que sería astronauta y algún día iría a la luna.  Al cumplir 8 años mi madre me regaló un atlas y comencé a leer los nombres en los mapas; Kilimanjaro, Samarkanda, Timbuktu, Kartum, Ulán, Bator. Entonces comencé a tener sueños.  Sería un viajero.  Le dije a mi madre que me iba a dar la vuelta al mundo, pero parece que todavía era muy niño para que se me tomara en serio.  Miraba los barcos partiendo desde el puerto de Buenos Aires y me preguntaba que habría del otro lado del horizonte.  Llegó 1969 y la Apollo 11 se posó en la luna.  Sentí que me habían robado algo, y lloré. Pero me dije: ustedes tienen la luna,  yo tendré el mundo.  Pasaban los años y a todos les decía siempre lo mismo "Un día me voy a ir a conocer todos los países del mundo". Nadie me creía, y me garantizaban que jamás iría a ninguna parte.  Igual yo me veía caminando a los pies del Kilimanjaro en África, montando un elefante en la India, o navegando el Amazonas rodeado de tribus indígenas.   

CTV-¿Fue difícil mantener tu sueño hasta el día que compraste tu primer motocicleta?
E.S.-
Sí, porque todo parecía estar en contra.  Dinero no tenía, información tampoco.  No conocía gente que hubiese viajado por el mundo a quien preguntarle, el país vivía bajo constantes problemas económicos y sociales, incluyendo golpes militares, no existían las laptop, ni Google, ni nada de los adelantos técnicos actuales.  No sabía cómo ni en qué iba yo a dar la vuelta al mundo, pero lo haría. Entre todo lo que no sabía y no tenía, desde niño había comprendido lo más importante: que si no luchaba por mi sueño, aun en contra de las circunstancias, nunca lograría ser feliz. No importaba lo que todos dijeran o creyeran; lo que realmente importaba es que yo sabía que un día me iría a dar la vuelta al mundo.  Y me aferré a mi sueño como un tesoro que nadie podía quitarme.       

CTV- ¿Qué quedaba de la inocencia de Emilio "NIÑO" y ese hombre que se sube a una moto decidido a recorrer el mundo, a realizar su sueño?
E. S.-
Aquel 14 de enero de 1985, cuando dejé atrás todo y partí con mi moto y 300 dólares, sabía que ya nada sería igual.  Estaba cambiando mi destino.  Minutos antes de irme, me vi  reflejado en el vidrio de una ventana, alcé mi mano y me despedí.  En el fondo sabía que ya nunca volvería a ver a ese Emilio Scotto del reflejo. Comenzaba una nueva vida, llena de cambios, sin puerto de retorno.  Comenzaba mi "propio viaje a la luna", como el de Armstrong y Aldrin en la Apollo 11.  Mi Apollo era mi moto, mi luna era el planeta tierra.  Sin embargo, llevé algo que logré preservar por algunos años: “la inocencia del niño que soñaba con viajar”.  No era fotógrafo, ni escritor, ni viajero, y ni siquiera sabía andar suficientemente bien en moto, pero estaba dispuesto a escuchar, a ver, y a aprender.

CTV- ¿De qué manera estuvo La Ley de Atracción  presente en los diez años ininterrumpidos de tu viaje?  ¿Eras consciente o inconsciente de que existía "algo," un mecanismo para manifestar lo que deseamos?
E. S.-
La ley de atracción lo fue todo.  Cada día dentro de mi viaje era un paso hacia mi futuro.  Un futuro que yo mismo escribía.  Existía un imán en algún lugar del universo que me absorbía. Cuando comprendí eso simplemente dejé que actuara. No había motivo para oponerme, o para dudar, o para dejarme vencer por los conflictos.  Mi viaje por el mundo no era sólo atravesar países o sumar kilómetros.  No se trababa de conseguir un récord, sino aprovechar la oportunidad que el cosmos me brindaba y ver,  aprender y comprender todo cuanto mi cerebro pudiera captar.  Viajar es como desnudar el tiempo, pero también es descubrirnos a nosotros mismos.  Durante mi viaje alrededor del mundo me tocó vivir circunstancias muy difíciles, casi como para abandonarlo todo, pero entonces aparecía esa fuerza, esa energía cargada de emociones indescriptibles que empujaban mis pensamientos a producir una fuerza positiva que me ayudaba a salir de esos momentos difíciles, o a manifestarse en una emoción tan grande que al final encontraba una vibración igual, y con eso encontraba la solución, y partía guiado hacia otra nueva aventura.

CTV-  ¿Qué le dirías a ese niño  que hoy tiene un sueño pero a veces por las circunstancias adversas de la vida o el temor a expresarlo decide descartarlo como objetivo personal?
E. S.-
Cada día, cada kilómetro que avances en tu vida, descubrirás esa "fuerza maravillosa" que te llevará más y más lejos, a lugares remotos que has soñado en tu niñez.  Nunca bajes los brazos.  Sé un guerrero.  Lucha por tus sueños y exprésalos.  No te dejes convencer por quienes no quieren dejarte seguir adelante.  Si la escuchas, siempre habrá una voz sobre tus hombros que te dirá, "Tú puedes.  Este es tu sueño.  Vívelo.  No lo abandones.  Supérate  que detrás de cada NO,  hay un SI".  El triunfo no es que llegues, sino que lo estés intentando.  El único fracaso es dejar que te convenzan que tú no lo puedes hacer.  Confiar en ti mismo es lo más sagrado que tienes. Nadie puede quitarte eso.  Nadie puede frenar tu camino hacia el futuro que TÚ quieres vivir.  Busca tu destino, y vive tus sueños.  En realidad tus sueños, son tu más fantástica realidad.      

CTV- ¿Qué es lo más positivo que aprendiste de tu viaje y puedes hoy compartir con la  juventud?
E. S.-
Finalmente descubrí que lo más difícil de mi viaje, fue dar el primer paso, el que nos atornilla al suelo.  El primer minuto de mis 10 años de viaje a través de 279 países, fue el de mayor miedo.  Una vez roto el témpano, el agua fluyó como un torrente, y sólo seguí la corriente.   Cuando llegué de regreso a casa, después de haber recorrido 735.000 kilómetros sobre mi moto, supe por fin lo más importante de todo: cuanto me faltaba todavía por conocer.  Suele decirse que si quieres conocer la verdad sobre alguien, debes encontrar su sueño y seguirle el rastro hacia atrás.  Mi rastro está ahí, marcado en algún camino, y lo que mostrará será que no fue heroísmo, sino un poco de locura, y mucha suerte.  Pero en mis huellas también habrá grabado un mensaje: "Todos estamos en busca de algo, pero lo más importante de todo es el amor.  Sin amor, no importa lo que encontremos.

El libro de Emilio Scotto 



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